Agricultura, ganadería y una antigua tecnología para habitar el desierto

Agricultura, ganadería y una antigua tecnología para habitar el desierto

Desde el Cerro La Cruz, el amanecer sobre Camar ocurre lentamente. La luz aparece por el este, sobre la costra blanca del Salar de Atacama, y avanza por la cuenca hasta alcanzar la quebrada donde se encuentra el pueblo. Entonces comienzan a iluminarse los algarrobos, chañares y pimientos que darán sombra durante el mediodía, cuando la radiación caiga con toda su fuerza sobre las chacras.

Bajo esos árboles, en terrazas sostenidas por muros de piedra y alimentadas por el agua que desciende desde las montañas, se cultivan tomates, maíz, zapallos, papas moradas y negras, habas, ajos, cebollas, zanahorias, lechugas, acelgas, betarragas, cebollines, alfalfa y granadas. Desde lejos, Camar parece apenas una pequeña mancha verde rodeada por roca, arena y sal. Al entrar en la quebrada se comprende que ese verde ha sido construido y cuidado durante generaciones.