Comunidad indígena de cuidadores
Ckonti Isayá Camar
Gente de Camar
Camar es una comunidad atacameña que sigue viviendo en uno de los lugares más áridos del planeta.
Aquí conviven familias antiguas, agricultores, artesanas, pastores, educadores, niños y adultos mayores que mantienen vivo un modo de vida construido durante siglos en torno al agua, la organización comunitaria y el cuidado del territorio
Somos 200 habitantes, de siete familias antiguas, descendientes de los primeros habitantes de este lugar. Somos una comunidad indígena atacameña muy organizada, teniendo 23 personas mayores y 28 niños y niñas en edad escolar.
Está el poblado o aldea de Camar, y además el territorio que le corresponde a la comunidad por derechos ancestrales. Nuestro idioma propio es el kunza, aunque hoy en día pocos lo hablan. Por ejemplo “Camar”, significa “lugar de descanso”.
¿A qué se dedican las familias de Camar?
Desde hace generaciones, las familias de Camar vivimos del cultivo agrícola, la ganadería y distintas formas de trabajo comunitario.
En un entorno donde el agua es escasa, la agricultura sigue siendo una actividad fundamental. Tomates, maíz, alfalfa, quínoa y otros cultivos crecen gracias a sistemas tradicionales de manejo hídrico desarrollados durante generaciones.. También se crían llamas, ovejas y animales de corral.
Muchas personas participan además en actividades vinculadas al patrimonio, la artesanía, el turismo, la educación y el cuidado del territorio.
Los niños y niñas asisten a la escuela, las familias mantienen vivas sus tradiciones y la comunidad continúa organizándose para proyectar su futuro en el desierto de Atacama. La vida en Camar combina conocimiento ancestral y desafíos contemporáneos.
Nuestra comunidad se compone de...
Historia
Es un grupo de personas que comparten una misma etnia indígena, descendientes de poblaciones que habitaban Chile antes de la conquista o colonización, y que pueden compartir lazos familiares, económicos o culturales. Un grupo organizado, con el reconocimiento del Estado de Chile, con identidad común y raíces ancestrales con su territorio, que los identifican como una comunidad. Este concepto legal es fundamental para la protección, fomento y desarrollo de los derechos de los pueblos indígenas, reconociendo su identidad, cultura y derecho a la tierra.
La legislación reconoce derechos diferenciados para las comunidades indígenas, incluyendo derechos a la tierra, cultura y autodeterminación. Las comunidades indígenas pueden ser reconocidas formalmente a través de mecanismos legales, que les confieren personalidad jurídica.
En Chile, la Ley Indígena N° 19.253 establece normas sobre la protección, fomento y desarrollo de los indígenas. Define a las comunidades indígenas como agrupaciones que comparten una misma etnia indígena, provienen de un mismo tronco familiar, reconocen una jefatura tradicional, poseen o han poseído tierras en común, o provienen de un mismo poblado antiguo. Es el caso de Camar.
También conocidos como Licanantay, somos un pueblo indígena chileno que habita en los valles y quebradas de la provincia de El Loa, en la Región de Antofagasta. Descendemos de la llamada ”cultura San Pedro”, antiguos cazadores y recolectores que se asentaron en los oasis de San Pedro de Atacama, Toconao y Peine, entre el 580 a.C. y el 900 d.C., en aldeas divididas en Ayllus.
Nuestros antepasados demostraron una gran habilidad para adaptarse al desierto. Se destacaron en la metalurgia, alfarería, textiles y la construcción de terrazas agrícolas, como también en la crianza de llamas y alpacas.
La Patta Hoiri -nuestra Madre Tierra- nos ha entregado el sustento para seguir habitando poblados que fundaron los abuelos y abuelas, de quienes heredamos nuestras tradiciones y costumbres, y trabajando en los canales que traen el agua desde los manantiales de Tumisa y Pepina hasta nuestros campos de siembra.
El pueblo de Camar es parte de los asentamientos humanos que se consolidaron durante el periodo llamado Agroalfarero Temprano (500 a.C.–500 d.C.), con habitantes que realizaban actividades agrícolas y de crianza de animales.
En el siglo XV, la zona quedó bajo dominio incaico, lo que provocó cambios en la organización social e infraestructura hidráulica. Con la llegada de los españoles en el siglo XVI, los pueblos del norte experimentaron un proceso de mestizaje y adaptación cultural, aunque lograron mantener muchas de sus tradiciones hasta hoy.
Camar es reconocido durante el siglo XVII, como asentamiento humano permanente y parte de la red de desplazamientos a larga distancia Qhapaq Ñan o camino del Inca.
La cultura y la tradición de Camar están vinculadas al mundo andino, que incluye el extremo sur peruano, el norte grande chileno y parte del noreste argentino, donde se desarrollaron las culturas Chinchorro, Pucará, las culturas Atacameñas, Tiwanaku y los reinos Aymaras.
La Comunidad Indígena Atacameña de Camar (CIAC) se guía por los estatutos definidos y aprobados por los socios y socias, en un marco de derechos colectivos de los pueblos indígenas. Este establece que el territorio, las tierras y los recursos naturales de Camar “es la totalidad del territorio que ocupamos tradicionalmente o utilizamos de alguna u otra manera, tienen un relevancia espiritual colectiva especial que merece reconocimiento y respeto por parte del Estado y de terceros, así como el derecho de propiedad y posesión que nos corresponde sobre las tierras y recursos que ocupamos tradicionalmente”. 23.000 hectáreas
Nuestra directiva -elegida en mayo de 2025- está encabezada por Héctor Cruz, como presidente.